En una cumbre internacional que se celebra en las afueras de París, el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, llamó ayer a que el mundo se movilice para frenar el calentamiento global. “Estamos perdiendo la batalla”, dijo ante medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno y de decenas de dirigentes políticos, filantrópicos y empresariales. No era una cumbre para ponerse de acuerdo sobre un documento de conclusiones ni un plan de acción detallado, sino más bien una ocasión para que los participantes presentasen proyectos dedicados a frenar el cambio climático y a proteger a los países en vías de desarrollo que ya sufren sus efectos. En París en 2015, casi 200 países fijaron como objetivo impedir que las temperaturas superasen en dos grados centígrados —preferiblemente 1,5— el nivel de la era preindustrial, pero, como recordaron varios participantes, ya vamos camino de subir más de dos grados.

Figura 1: Desviaciones de temperatura mensuales superpuestas en un ciclo estacional medio entre 1980-2015. Amplíe la gráfica aquí.

Las noticias se suceden como una gota malaya. A finales de julio, la Agencia de la Atmósfera y los Océanos de Estados Unidos publicó los datos que confirmaban que durante los últimos 390 meses consecutivos el planeta ha superado la media de temperatura desde que hay registros. En contraposición a 1816, el año del verano que nunca llegó, hasta finales de noviembre hemos vivido un verano eterno, en el que todo apunta a que en 2017 continuará la tendencia denunciada el año pasado, el más caluroso desde que comenzaron los registros en 1880, y el tercero consecutivo en el que la Tierra bate el récord de temperatura, un hecho sin precedentes. Según el análisis mensual de las temperaturas globales realizado por científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA, el pasado mes de octubre fue el segundo mes de octubre más cálido en los 137 años de registros modernos (Figura 1). Ese mes fue +0,90 grados centígrados más cálido que la temperatura media del mes entre 1951-1980. El mes más cálido de octubre según el análisis ocurrió en 2015 (+1,08 ° C). En 2016 la temperatura del mismo mes fue en 2016 fue 0,89 ° C superior la registrada en ese mismo período (Figura 2).

Figura 2: Mapa global de las desviaciones del LOTI (índice de temperatura tierra-océano) de octubre de 2017, en relación con el promedio del mismo mes entre 1951 y 1980. Amplíe el mapa aquí.

Los últimos informes del IPCC y de la NASA reiteran que hay más del 95% de probabilidad de que las actividades humanas, traducidas en la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente reflejadas en el incremento de C02 (Figura 3) son la causa del aumento del calentamiento global del planeta.

En diciembre de 2016, cuando los políticos se habían comprometido en París a frenar las emisiones de dióxido de carbono; cuando la economía había demostrado que podía crecer sin emitir más cantidad de CO2 y cuando la sociedad global había logrado que durante tres años consecutivos el CO2 emitido no creciera, según un estudio suscrito por noventa investigadores de cincuenta instituciones internacionales la liberación de otro gas en la atmósfera, el metano (CH4), amenaza con desbaratar todo lo que se ha hecho contra el cambio climático.

Figura 3. El gráfico de arriba muestra los niveles de CO2 durante los últimos tres ciclos glaciares, obtenidos analizando núcleos de hielo. El gráfico de abajo muestra los niveles atmosféricos de CO2 medidos en el Observatorio Mauna Loa, Hawái, en los últimos doce años.

El metano es, junto al CO2 y el óxido de nitrógeno, uno de los principales gases de efecto invernadero. Aunque el dióxido de carbono es el culpable del 80% del calentamiento global, el metano atrapa 28 veces más calor. Afortunadamente, su concentración en la atmósfera es mucho menor. Mientras que la del CO2 supera las 400 partes por millón de unidades de aire (ppm), el CH4 alcanzó las 1.834 pero por cada mil millones (ppmm).

El problema es que el citado estudio desvela que, después de años de estabilización, desde hace una década las emisiones de metano no han dejado de crecer, lo que está provocando su mayor concentración atmosférica. Si hasta 2006 la subida era de apenas 0,5 ppmm al año, en 2015 el ritmo de aumento de la concentración del gas fue 20 veces mayor. En total, desde 2012 han sido liberados a la atmósfera unos 558 millones de toneladas de metano anuales. Es tanta cantidad que el ciclo natural de retirada del gas ya no puede absorberlo.

El Acuerdo de París apostaba por una progresiva reducción de las emisiones de CO2 más intensa y rápida en función del desarrollo de cada país. El problema es que en París no se habló de metano. Y si la concentración de este gas en el aire supera las 1.900 ppmm, la reducción de las emisiones de CO2 se vería neutralizada por el potente efecto invernadero del CH4.

Figura 4.

Los datos complican ese cambio de rumbo. De los 558 millones de toneladas de metano emitidas cada año, el 61% se deben a actividades humanas y el resto son de origen natural. Un tercio de las emisiones antrópicas procede de la ganadería y, en concreto, del sistema digestivo de los 2.500 millones de cabezas de ganado que, entre vacas, ovejas y cabras, constituyen la cabaña ganadera mundial. Para hacernos una idea, tres multinacionales de producción de carne -JBS, Cargill y Tyson- emitieron más gases de efecto invernadero el año pasado que toda Francia, y casi tanto como algunas de las mayores compañías petroleras, tales como Exxon, BP y Shell (Figura 4).

A esto hay que añadir que son millones los seres humanos que dependen del arroz para subsistir. Los arrozales son responsables de otro 9% del metano que cada año llega a la atmósfera. Otras fuentes humanas de metano, como la gestión de basura y aguas residuales (un 18% de las emisiones antrópicas) o la producción y la distribución de combustibles fósiles (un 34%) podrían ser reducidas con el concurso de la tecnología. Pero reducir la parte generada en la producción de comida podría afectar a la seguridad y la soberanía alimentaria de muchas regiones. De hecho, como muestra ese estudio, la ganadería y la agricultura son los grandes responsables del actual incremento de las emisiones.

Figura 5.

Con una población mundial que al ritmo actual superará los 9.700 millones hacia 2050 (Figura 5), debemos estar preocupados por la capacidad del planeta para soportar la carga adicional de gases de efecto invernadero que entran a la atmósfera y causan estragos en los ecosistemas.

Estamos entrando en una nueva época de la historia de la Tierra, el Antropoceno. Una época en la que los seres humanos, más que las fuerzas naturales, son la causa principal del cambio planetario. Pero nosotros también podemos redefinir nuestra relación con el planeta, pasar de una relación derrochadora, insostenible y depredadora a una en que las personas y la naturaleza puedan coexistir en armonía. No hay soluciones simples. Pero los líderes que se reúnen periódicamente en las cumbres del clima ni siquiera podrán comenzar a abordar el cambio climático a menos que reconozcan que su origen, nuestra creciente población, está creando una crisis aún mayor. Deben asumir que una economía basada en el crecimiento infinito se enfrenta a los principios biofísicos más elementales: a los límites de la Tierra. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo!
Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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