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Camp Century: la base secreta que surgirá del hielo

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En el mapa central se muestra la posición de Camp Century en el noroeste de Groenlandia. (A) Altitud y (B) velocidad superficial (escala logarítmica) en las proximidades de Camp Century (C). Para situarla geográficamente, se muestran también la base aérea de Thule (T), la pequeña aldea de Qaanaaq (Q), y la pista sobre la nieve que une esas localidades nieve (línea negra). La fotografía de arriba a la derecha (C) muestra la entrada noroeste de Camp Century durante su construcción en 1959 y, abajo (D), la misma entrada en 1964. Fotos del Gobierno de los Estados Unidos. Fuente.
En el mapa central se muestra la posición de Camp Century en el noroeste de Groenlandia. (A) Altitud y (B) velocidad superficial (escala logarítmica) en las proximidades de Camp Century (C). Para situarla geográficamente, se muestran también la base aérea de Thule (T), la pequeña aldea de Qaanaaq (Q), y la pista sobre la nieve que une esas localidades nieve (línea negra). La fotografía de arriba a la derecha (C) muestra la entrada noroeste de Camp Century durante su construcción en 1959 y, abajo (D), la misma entrada en 1964. Fotos del Gobierno de los Estados Unidos. Fuente.

En mi última entrada comenté el acelerado deshielo de Groenlandia. Mientras la redactaba, vino a mi memoria un artículo científico publicado hace ahora un año en el que se alertaba de que el deshielo podría hacer emerger residuos biológicos, químicos y radioactivos procedentes de una base militar abandonada.

La fabricación de aviones de largo alcance capaces de desplegar bombas nucleares atrajo la atención militar hacia el Ártico, la ruta más corta entre los Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría. En abril de 1951, los Estados Unidos y Dinamarca firmaron el Acuerdo de Defensa de Groenlandia, para proteger ese territorio danés, de un hipotético ataque soviético. Tres bases aéreas, incluida la base aérea de Thule en el noroeste de Groenlandia, se inauguraron ese mismo año.

En 1959, después de varios años de investigación intensiva sobre la capa de hielo, unos 200 km al este de la base de Thule, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense construyó Camp Century, una base militar enterrada completamente bajo una capa de hielo de ocho metros, que acabó siendo una ciudad subterránea con treinta edificios, una red ferroviaria de más de tres kilómetros para conectar veintiún túneles y una calle principal de casi un kilómetro de longitud. En esa auténtica ciudad bajo el hielo, llegaron a vivir entre 85 y 200 militares. Mientras que estuvo operativa, la base funcionaba con la energía producida por un reactor nuclear y era abastecida logísticamente por una pista que la comunicaba con Thule.

Según el acuerdo firmado por daneses y americanos, Camp Century tenía como objetivo oficial probar técnicas de construcción en el Ártico y realizar investigaciones científicas. De hecho, los científicos de Camp Century tomaron muestras de núcleos de hielo que proporcionaron datos climáticos que siguen siendo utilizados en las investigaciones sobre cambio climático. Pero si esa era la misión oficial, la base también sirvió para desarrollar un programa secreto, denominado Iceworm (gusano de hielo), que nunca se comunicó al Gobierno danés, cuyo objetivo era explorar la posibilidad de construir rampas de lanzamiento de misiles nucleares capaces de alcanzar la Unión Soviética. Aunque nunca llegó a construirse, se había planificado una base ultrasecreta de mayor capacidad que habría albergado un sistema de túneles de 4.000 kilómetros bajo el hielo, capaz de desplegar hasta 600 misiles nucleares.

Pero todo quedó en nada. En 1966, varios años después de que Camp Century entrara en funcionamiento, el proyecto Iceworm fue rechazado por el Pentágono y la base se desmanteló, los militares se marcharon y los ingenieros retiraron el reactor nuclear. Sin embargo, dejaron la infraestructura y todos los residuos radiactivos bajo el supuesto de que la capa de hielo los protegería para siempre. En las décadas transcurridas, la nieve ha enterrado el campamento aproximadamente unos 35 metros debajo del hielo.

Cuando el campamento fue desmantelado en 1967, la infraestructura y sus residuos fueron abandonados bajo el supuesto de que permanecerían sepultados para siempre bajo el hielo perpetuo. Pero el cambio climático ha calentado al Ártico más que a cualquier otra región de la Tierra y la capa de hielo que cubre Camp Century podría haberse derretido por completo a finales del siglo. Si el hielo se derrite, la infraestructura del campamento, así como los residuos asociados a una instalación de esa naturaleza, perturbarán los ecosistemas cercanos en un grado desconocido.

Un grupo internacional de investigadores encabezado por William Colgan, climatólogo de la Universidad de York en Ontario, Canadá, publicó el pasado verano un estudio en la revista Geophysical Research Letters para advertir de que a lo largo de este podrían comenzar a emerger los residuos que se abandonaron. El equipo elaboró un inventario de los desechos que puede contener Camp Century y realizaron simulaciones de modelos climáticos para determinar cuánto se había movido la capa de hielo desde los años cincuenta y si los desechos se mantendrán en un Ártico que se calienta. Las ruinas de la base, que ocupan 55 hectáreas, albergan, según las estimaciones, bidones de combustible diésel con 200.000 litros y 240.000 litros de aguas residuales contaminadas. Sostienen, además, que puede haber bifenilos policlorados, compuestos tóxicos para la salud humana, y refrigerante radiactivo del reactor nuclear. Las consecuencias medioambientales pueden ser nefastas, dice el estudio. Si el hielo se derrite, el océano podría transportar ese material y dañar los ecosistemas marinos.

El estudio también plantea preguntas sobre quién es el responsable de limpiar los desechos cuando queden expuestos. El derecho internacional es claro sobre la responsabilidad de prevenir futuros desechos peligrosos, pero es ambiguo acerca de quién es responsable de los residuos ya depositados. Aunque Camp Century era una base estadounidense, está en suelo danés, y aunque Groenlandia es un territorio danés, hoy en día tiene su propio Gobierno autónomo.

Que aparezcan los residuos es solo una cuestión de tiempo. Es algo irreversible y una prueba de que ocultar la suciedad debajo de la alfombra no es una buena medida. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo!
Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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