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Huella ecológica: Malos días para dejar de oler pegamento

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El piloto del vuelo 209 de Trans American se desmorona. Empiezan los problemas en 'Aterriza como puedas' (1980).
El piloto del vuelo 209 de Trans American se desmorona. Empiezan los problemas en ‘Aterriza como puedas’ (1980).

En Aterriza como puedas, el extrañamente vicioso Steve McCroskey (Lloyd Bridges), supervisor de la torre de control, aparece justo a mitad de la película y nos informa sucesivamente de que ese preciso día ha dejado de fumar, beber, tomar tranquilizantes y oler pegamento. Desde el punto de vista del Planeta Tierra, las últimas dos semanas han sido fatales para abandonar cualquier vicio.

Hace apenas 10 días la Agencia de la Atmósfera y los Océanos de Estados Unidos (NOAA) publicaba los datos que confirmaban que durante los últimos 32 años no ha habido un mes en el que la temperatura media terrestre haya estado por debajo de las medias históricas desde que hay mediciones. Como confirmación, la semana que termina ha sido otra vez tórrida, y todo apunta a que 2017 seguirá con la tendencia denunciada en 2016, el año más caluroso desde que comenzaron los registros en 1880 y el tercero consecutivo en el que la Tierra bate el récord de temperatura, un hecho sin precedentes. Aprovechado la “favorable” coyuntura, mientras que escribo este artículo, sábado 5, Estados Unidos notificó a la ONU su intención de abandonar el Acuerdo de París. La confirmación se produce dos meses después de que Donald Trump comunicará su intención de retirarse del pacto.

UN termómetro callejero

Y por si esto fuera poco, el pasado miércoles se produjo el Earth Overshoot Day (Día de la Deuda Ecológica), el día del año en el que los humanos (sobre todo los de los países desarrollados) empezamos a consumir más recursos de los que el Planeta es capaz de generar anualmente. Eso quiere decir que, a partir de ese día, en nuestra cuenta ambiental dejó de haber ingresos y siguieron aumentando los gastos; otra vez, a vivir a crédito. Hace ya años que ocurre, y cada vez lo hace más temprano. Cuando empezó a cuantificarse hace 30 años, en 1987, fue el 19 de diciembre y, desde ese momento, no ha dejado de adelantarse: en 2005 fue el 20 de octubre, en 2010, el 21 de agosto. y el año pasado el 8 de agosto.

En otras palabras: la humanidad está usando en la actualidad recursos naturales a una velocidad 1,7 veces mayor a la capacidad de regeneración de los ecosistemas; algo así como estar empleando 1,7 Tierras. Eso se traduce en deforestación, sequías, falta de agua dulce, erosión del suelos, pérdida de biodiversidad, movimientos migratorios desregulados y acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera

Los principales desequilibrios ecológicos se registran en el Hemisferio Norte. Todas las naciones africanas, todas las sudamericanas –con excepción de Chile y Venezuela–, Australia y Nueva Zelanda son regiones, según Global Footprint Network, la organización internacional con sede en Estados Unidos, Suiza y Bélgica encargada de la elaboración del indicador. En cambio, Estados Unidos, Europa, Medio Oriente, el norte de África, India y China registran elevados déficits ecológicos, lo que implica que la población que reside en esas áreas excede la biocapacidad presente en las mismas y necesita compensar el desbalance por medio del comercio, liquidación de activos naturales o emisiones excesivas de dióxido de carbono.

Fig. 1. Cuántas Tierras se necesitarían si la población del mundo viviera como….

Global Footprint Network calculó que si todos los habitantes del mundo viviesen como los estadounidenses (Figura 1), se necesitarían cinco Tierras para abastecer los requerimientos de recursos naturales. Pero si el nivel de vida medio planetario fuese como el de India, sólo se necesitaría un equivalente a 0,6 Tierras. El déficit de algunas naciones, entre otras España, puede verse en la Figura 2, en la que se observa que los españoles necesitamos 2,5 Españas para satisfacer nuestras necesidades.

Fig. 2.Cuántos países se necesitarían para satisfacer las demandas de sus ciudadanos …

Como escribió ese mismo día Teresa Ribera, directora del parisino Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) y ex Secretaria de Estado de Cambio Climático, la deuda ecológica simboliza la gran inequidad de nuestra época… pagan más los más vulnerables y pagarán mucho más los que hoy son niños y los que están por nacer. Sin piedad, acumulando deuda ecológica que, en parte, pagaremos con sufrimiento y tensiones por el acceso a recursos como agua potable, suelos fértiles, pesca, o aire limpio, con daños irreparables y migraciones masivas forzadas por el incremento en intensidad y frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos. Pero es, sobre todo, deuda que pagarán con creces nuestros hijos y nietos. Sin elección. Sin capacidad de reacción. Sin la menor oportunidad de corregir una trayectoria que nosotros conocemos y somos capaces de corregir, pero que representa un esfuerzo, una ruptura con la inercia para la que nos mostramos demasiado vagos y timoratos.

Pero déjenme ser un poco optimista. Los datos más recientes de Global Footprint Network ofrecen señales alentadoras de que estamos empezando a avanzar en la dirección correcta. Por ejemplo, la huella ecológica per cápita de Estados Unidos en 2013 (el último año con datos disponibles, cayó casi un 20% desde su pico de 2005. Este cambio significativo se asocia principalmente con la disminución de las emisiones de carbono. El PIB per cápita de Estados Unidos creció alrededor del 20% en el mismo período, lo que convierte a ese país en un caso convincente de desacoplamiento (el crecimiento económico y el consumo de recursos naturales siguen tendencias opuestas), que prueba que el crecimiento económico no debe ir acompañado, necesariamente, de deterioro ambiental..

Y es que, a pesar del retroceso del Gobierno Federal estadounidense en la protección del clima, muchas ciudades, estados y grandes empresas estadounidenses están redoblando sus compromisos. Además, China, el país con la huella ecológica total más grande, está firmemente comprometido con la construcción de una civilización ecológica en su último plan quinquenal, en el que se incluyen muchas iniciativas para disminuir su pico de carbono. Escocia, Costa Rica y Nicaragua son otros ejemplos de países que están descarbonizando rápidamente su sistema energético.

Pero, en general, para atrás, como los cangrejos.© Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo! Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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