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La circulación oceánica se colapsa debido al calentamiento global

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La irrealidad de la ficción no es lo fantástico o lo inverosímil, sino lo que siempre puede volverse real. El escenario de un colapso en la circulación global del océano es la base del guión de la película El día de mañana, cuya línea argumental es que gran parte de Nueva Inglaterra y Europa Occidental se sumergen durante una Edad de Hielo muy exagerada y poco realista escala temporal humana. Pero cambien de escala, estiren el tiempo, y el sueño devendrá en pesadilla.

Un estudio publicado en Nature el pasado 31 de julio resume la investigación realizada por un equipo de científicos de las universidades de Yale (USA) y de Southampton (UK). El equipo ha encontrado pruebas de que la pérdida de hielo en el Ártico está afectando negativamente al sistema de circulación oceánica más grande del planeta.

Medida de la en las variaciones de temperatura de 1900 a 2012. La mancha blanca corresponde a la zona que no se enfría. Fuente NOAA.

Desde hace algún tiempo los oceanólogos conocen una zona anómala del Atlántico Norte que es inmune al calentamiento del resto de los océanos de la Tierra. Esta zona fría parece estar asociada con una desaceleración en la corriente del Atlántico Sur (AMOC por sus siglas en inglés). Los cambios en la circulación de la AMOC podrían tener, pues, un profundo impacto en el sistema climático global.

La AMOC es uno de los principales impulsores de la circulación oceánica mundial. En líneas generales, esta corriente oceánica fluye en dirección este, alimentada por la corriente del Brasil, transportando una cantidad sustancial de calor desde los trópicos y el hemisferio meridional hacia el Atlántico Norte, hasta el este de Groenlandia, donde el calor se transfiere a la atmósfera. Al enfriarse, se hunde, ya que el agua es más salada y, por tanto, más densa que el agua relativamente más fresca que la rodea. La masa de agua densa se hunde hasta el fondo del Atlántico Norte y es empujada hacia el sur a lo largo de la sima Atlántica.

Este proceso mediante el cual el agua se transporta al Atlántico del Norte es un gran distribuidor del agua oceánica a escala mundial. Lo que es más importante y constituye la principal preocupación de muchos científicos, es que ese mecanismo de transferencia es una de las maneras más eficientes para el transporte de calor desde los trópicos a las latitudes septentrionales. El agua caliente transportada desde los trópicos al Atlántico Norte libera calor a la atmósfera, jugando un papel clave en el calentamiento de Europa occidental. Aunque el AMOC sea una desconocida para todo el mundo, es más probable que sí se conozca una de sus ramas, la Corriente del Golfo que transporta aguas tropicales cálidas a lo largo de las costas de Nueva Inglaterra y de las costas occidentales de Europa, y hace que, por ejemplo, los turistas pasen mucho calor durante los veranos neoyorquinos, o que los veranos en las fachadas occidentales europeas no resulten tan frías como las orientales.

Mapa topográfico de los mares nórdicos y cuencas subpolares con circulación esquemática de las corrientes superficiales (curvas sólidas) y corrientes profundas (curvas discontinuas) que forman parte de la circulación meridional del Atlántico. Los colores de las curvas indican temperaturas aproximadas. Fuente.

Según el estudio, están aumentando las pruebas de que la zona “inmune” del Atlántico Norte podría deberse a una desaceleración de la AMOC y, por lo tanto, una desaceleración en la capacidad del planeta para transferir calor de los trópicos a las latitudes del norte. La zona fría podría deberse a la fusión de hielo en el Ártico y Groenlandia, lo que provocaría una capa fría de agua dulce sobre el Atlántico Norte que impide el hundimiento de aguas tropicales saladas. Eso reduciría la circulación mundial y dificultaría el transporte de aguas tropicales cálidas hacia el norte.

La fusión del hielo marino del Ártico ha aumentado rápidamente en las últimas décadas. Los registros de imágenes por satélite indican que los registros de septiembre del hielo marino del Ártico son hoy un 30% menores que en 1979. Esa tendencia al aumento de la fusión del hielo marino durante los meses de verano no parece estar disminuyendo. Por lo tanto, todo indica que veremos un debilitamiento progresivo del sistema global de circulación oceánica.

Aunque geólogos y oceanólogos conocen que en el pasado existieron episodios similares a lo que parece estar sucediendo hoy en día, están en gran medida inseguros de lo que se avecina. Menos seguros, claro, que los guionistas de Hollywood. © Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo! Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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