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La contratación indefinida firma un récord histórico de 38 meses al alza

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People wait in line at a government employment office at Santa Eugenia's Madrid suburb on October 04, 2011. The number of unemployed in Spain increased in September to 4.226 million, a 2.32% monthly increase, Spanish government announced. This number reached a record high in March of 4.33 million unemployed, the highest level since the start of the economic crisis in 2008. AFP PHOTO / DOMINIQUE FAGET TELETIPOS_CORREO:FIN,FIN,%%%,%%%

La contratación de carácter indefinido acumula un récord histórico de 38 meses consecutivos de incrementos interanuales. Se trata del mayor espacio de tiempo de aumentos sostenidos de la firma de contratos fijos en la historia española desde los 28 meses logrados entre abril de 2005 y julio de 2007.

Es habitual que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, se congratule del avance de la contratación indefinida. Y no es para menos. Estos tres años de crecimiento son aún más meritorios en un contexto de recuperación de la economía, y vienen impulsados, en gran medida, por la reforma que introdujo el Partido Popular en febrero de 2012 para flexibilizar el anquilosado mercado laboral.

En efecto, España empezó a crear empleo indefinido desde el inicio de la recuperación económica a comienzos de 2014, en cuanto el Producto Interior Bruto (PIB) empezó a repuntar, a diferencia de lo ocurrido tras la recesión de la primera mitad de los años noventa, cuando la contratación fija no avanzó hasta pasados seis trimestres.

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Este cambio de tendencia ha permitido ya la recuperación del 52,6% del empleo perdido a causa de la crisis. Este logro se le atribuye al Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, que se fijó dos grandes objetivos. Por un lado, contener la destrucción del empleo dotando de una mayor flexibilidad al mercado de trabajo. La idea del Gobierno era que los empresarios hicieran uso de herramientas de ajuste interno -como la reducción de jornadas y sueldos o el descuelgue de convenios- como alternativa al despido.

Por otro lado, el equipo de Báñez pretendía acabar con una de las mayores lacras del mercado laboral español: la excesiva dualidad. Mediante el abaratamiento del despido y facilitando el despido por causas económicas, la reforma pretendía que las empresas dejaran de utilizar el contrato temporal y se incrementara la contratación fija, algo que ha venido sucediendo de manera intensa, sobre todo, entre febrero de 2014 y marzo de este año.

La temporalidad sigue enquistada

Cierto es que en los últimos tres años la temporalidad tampoco ha dejado de crecer, pero el ritmo de avance de la contratación fija ha sido con creces superior, llegando incluso a doblar el alza de la temporal en algunos periodos (ver gráfico sobre estas líneas). Aun así, mes a mes, las cifras del Ministerio de Empleo reflejan que alrededor del 90% de los contratos que se firman en nuestro país tiene fecha de caducidad, lo cual no sorprende dada la elevada estacionalidad de sectores cruciales en nuestra economía, como el turismo o la agricultura.

Sin embargo, la Encuesta de Población Activa (EPA), que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) con carácter trimestral, nos recuerda que la tasa de temporalidad se sitúa en el 26% en el cuarto trimestre de 2016. Es decir, tres de cada cuatro contratos que se firman en España son hoy por hoy fijos.

En total, el número de contratos (indefinidos y temporales) se ha incrementado en términos interanuales en los últimos 43 meses, según los registros de Empleo. La contratación lleva tres años y medio al alza y hay que remontarse al periodo 1996-principios del año 2000 para dar con una temporada mayor de aumentos consecutivos en la firma de contratos. Entonces, tras salir de la crisis, España logró acumular 51 meses de incrementos.

La reforma laboral cumple 5 años

Desde su entrada en vigor, hace cinco años, la reforma laboral ha favorecido la recuperación de más de la mitad del empleo perdido durante la crisis. La recesión expulsó del mercado laboral a más de 3,3 millones de trabajadores desde el punto máximo de la afiliación en julio de 2007, cuando el sistema contaba con 19,5 millones de cotizantes.

Una destrucción de empleo que pudo revertirse a partir de febrero de 2013, cuando el cambio legislativo empezó a surtir efecto y la recuperación económica se vio acompañada de la creación de 1,7 millones de puestos de trabajo hasta marzo de este año, alcanzando ritmos anuales de alzas de la afiliación a la Seguridad Social del 3%.

Con todo, hoy tenemos en España 17,9 millones de cotizantes. A un ritmo nada desdeñable de medio millón de empleos anuales, nos vamos acercando a los 18 millones, pero todavía estamos lejos de los 20 millones de ocupados que se ha fijado el Gobierno para 2020.

Se recupera la mitad del paro de la crisis

Uno de los efectos más inmediatos de la reforma laboral fue la reducción del ritmo de destrucción de empleo. Ya desde la segunda mitad del ejercicio 2012 y principios de 2013, cuando la economía nacional todavía se encontraba sumida en la recesión, la escalada interanual del desempleo empezó a atenuarse, llegando incluso a revertirse a finales de ese año. Desde febrero de 2013, cuando se superó el poco enorgullecedor récord de los 5 millones de parados, el desempleo se ha reducido en 1,3 millones de personas, casi de la mitad de los tres millones que llegaron a sumarse a la cola del paro entre 2007 y 2013.

El pasado mes de marzo, la cantidad de personas inscritas en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) alcanzó los 3,7 millones. A la espera de que el INE publique la EPA del primer trimestre de este año, la encuesta reflejaba una tasa de paro del 18,6% a cierre de 2016, la más elevada de la Unión Europea, sólo por detrás de Grecia.

Mención aparte merece el paro juvenil. La tasa de empleo entre los jóvenes es del 18,4%, la tercera más baja de la OCDE, solo por detrás de Grecia (13%) e Italia (16,6%). Según los últimos datos de la Organización, España registra una tasa de empleo del 59,6%. Se trata de su nivel más alto desde 2009 y 0,8 puntos más que en el año anterior, aunque todavía por debajo de la media de la OCDE (67%) y de la eurozona (65,4%).

La afiliación en el sector servicios supera el nivel de 2007

Si hay un sector que ya se ha recuperado de la crisis en términos de ocupación es el de los servicios. Las actividades relacionadas con este área dan trabajo hoy a 13,5 millones de personas, frente a los 13 millones de julio de 2007 (año de referencia por registrar el máximo de afiliación). Sin embargo, en el sentido contrario, el paro en el sector ha engordado hasta los 2,5 millones de desempleados, desde los 1,2 millones del verano de 2007.

Mientras, la construcción todavía se encuentra a mitad de camino: ocupa a 1,1 millones de personas, frente a los 2,5 millones que empleaba antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Veto a un cambio legislativo alabado por la Comisión Europea

A pesar de que, a la vista de las cifras, la reforma laboral ha reducido el paro y ha aumentado el empleo, las organizaciones sindicales denuncian el aumento de la precariedad y la moderación salarial y el pleno del Congreso pidió su derogación el pasado mes de diciembre, aunque el PP rechaza dar marcha atrás en un cambio legislativo que le ha valido el aplauso de Bruselas.

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