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Valquirias de armas tomar

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La muerte de la valkiria, 1880 (óleo sobre lienzo), de Arbo, Peter Nicolai (1831-92). Foto Science.

 

La muerte de la valkiria, 1880 (óleo sobre lienzo), de Arbo, Peter Nicolai (1831-92). Foto Science.

Cuando lo desenterraron en 1880, muchos quisieron ver en el cadáver un personaje de La Cabalgata de las Valquirias, el término popular para referirse al comienzo del tercer acto de La Valquiria, la segunda ópera de la tetralogía El anillo del nibelungo, compuesta por Richard Wagner en 1854. Era un guerrero de élite enterrado con una espada, un hacha, una lanza, flechas, un cuchillo, dos escudos y un par de caballos de guerra. Todo un hombre… hasta ayer mismo, cuando un artículo publicado en la revista American Journal of Physical Anthropology ha demostrado que nuestro hombre era una mujer, toda una valquiria, la primera mujer guerrera de alto rango identificada entre centenares de exhumaciones vikingas.

Las excavadoras descubrieron por primera vez el cuerpo del guerrero entre varios miles de tumbas vikingas cerca de la ciudad sueca de Birka, pero durante 130 años, todo el mundo asumió que era un hombre conocido sólo por el identificador de su tumba, Bj581. No es la primera vez que se identificaban como mujeres a algunos soldados vikingos, pero esta es la primera que una aparece ataviada con vestiduras propias de un jefe de alto rango.

Desde comienzos de la Edad Media se conocen relatos que hablan de fieras mujeres vikingas que luchaban como hombres y junto a hombres. Aunque, tanto el arte como la poesía han sido pródigos representando mujeres guerreras, siempre se las ha tenido como fenómenos mitológicos del tipo de las Amazonas. Los yacimientos arqueológicos con restos vikingos son abundantes en el norte de Europa. Birka fue un centro comercial clave entre los siglos VIII y X, que formaba parte de una red social, cultural y económica que llegó más allá de los Montes Urales hasta el Califato por el este y hasta el Imperio Bizantino por el sur. Birka tuvo aproximadamente entre 700 y 1000 habitantes dedicados al comercio, a la artesanía y a la guerra.

El papel de Birka en una ruta multicultural hace que una de las características más acusadas de sus restos arqueológicos sea la diversidad de influencias culturales en la práctica funeraria. Se conocen más de 3.000 tumbas, de las cuales aproximadamente 1.100 han sido excavadas, lo que a convierte a Birka en uno de los mayores yacimientos funerarios del mundo vikingo. Las tumbas se distribuyen sobre grandes cementerios que rodean la ciudad.

Ilustración de 1989 de Evald Hansen basada en el plano original de la tumba Bj581. Fuente.

Una tumba guerrera, la Bj581, había destacado como un enterramiento excepcionalmente bien amueblado y completo. Situada sobre una terraza elevada entre la ciudad y una colina, la tumba estaba en contacto directo con la guarnición de Birka. Entre los objetos encontrados había una espada, un hacha, una lanza, flechas capaces de atravesar armaduras, un cuchillo de batalla, dos escudos y dos caballos, una yegua y un semental; es decir, el equipo completo de un guerrero profesional. Además, un conjunto completo de piezas y un tablero preparado para la planificación de tácticas bélicas, eran signos de que el cadáver era el de un oficial de alto rango.

De acuerdo con el pensamiento tradicional que liga la guerra a los hombres, todo el mundo pensaba que aquella tumba era de un varón guerrero. El sexo sólo fue cuestionado después de que una de los firmantes del artículo, Anna Kjellström, una arqueóloga de la Universidad de Estocolmo, hubiera publicado un completo análisis osteológico y contextual que sugirió que el individuo era una mujer. La existencia de mujeres guerreras en la Edad Vikinga escandinava ha sido debatida entre los especialistas. Aunque se conoce a algunas mujeres vikingas enterradas con armas, los eruditos en la cultura vikinga se habían mostrado reacios a reconocer rango alguno más elevado que el de soldado raso entre las mujeres guerreras. El análisis osteológico abrió el debate sobre sexo, género e identidad entre los guerreros vikingos, lo que impulsó a investigar más a fondo el sexo biológico y a hacer análisis adicionales para explorar la afinidad genética del individuo Bj581. El estudio que se ha publicado ahora ha utilizado datos del ADN nuclear e isótopos del estroncio del cadáver.

El estroncio (Sr) existe en la naturaleza con cuatro isótopos estables: 88Sr, 86Sr, 87Sr y 84Sr, de los que el 88Sr es el más abundante y el 87Sr es en parte radiactivo. Por otro lado, rocas de diferentes tipos y edades geológicas tienen diferentes proporciones entre 87Sr y 86Sr. A su vez, el estroncio se incorpora a los seres vivos a través de la cadena alimentaria, lo que proporciona una señal característica del área de origen de la comida y el agua consumidas. De esta manera, plantas, animales y personas llevan en el organismo una especie de GPS geológico que conduce a establecer de qué lugar geográfico provienen.

El esqueleto estaba representado por elementos óseos de todo el cuerpo. Los resultados de la estimación de edad y sexo basados en métodos osteológicos estándares y el desgaste dental de los molares inferiores sugerían que el individuo tenía más de 30 años de edad. La muesca ciática mayor del hueso de la cadera era ancha y presentaba un amplio surco preauricular del sacro. Esto, junto con la falta de proyección de la protuberancia mental en la mandíbula, indicaban que el individuo era una mujer. Además, los huesos largos eran delgados y gráciles, un dato más a tener en cuenta. No se observaron lesiones patológicas o traumáticas. Para con absoluta certeza su sexo se realizaron las pruebas del ADN utilizando muestras del canino izquierdo y del húmero izquierdo, mientras que el análisis del estroncio se llevó a cabo con tres dientes molares de la mandíbula inferior.

Los resultados genómicos revelaron la falta del cromosoma sexual Y, prueba inequívoca de que el cadáver era del sexo femenino. Su afinidad genética se aproxima a los actuales europeos nórdicos y en Suecia a la región Sur y Centro-Sur del país. Sin embargo, los valores del estroncio no fueron concluyentes en cuanto a su origen. En cualquier caso, la identificación de una mujer guerrera proporciona una visión única de la sociedad vikinga, las construcciones sociales y las excepciones a la norma: los resultados exigen contemplar con precaución las generalizaciones relativas a los órdenes sociales en sociedades pasadas a los que estamos acostumbrados, sobre todo en civilizaciones consideradas tradicionalmente como machistas. ©Manuel Peinado Lorca. @mpeinadolorca.

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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo!
Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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