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La supuesta carta enviada a Einstein por un decano que nunca existió. Fuente.

Desocupado lector, «como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación», a diferencia de los piadosos asilos del Campo de Agramante en donde la palabra silencio está escrita sobre todas las puertas, las redes sociales se han transformado en un vocinglero campo de minas sembrado de falsificaciones, fotos trucadas, textos mutilados, vídeos manipulados y un sinfín de triles, mendacidades, chanchullos y gatuperios que el personal, dopado desde su infancia catecúmena, asume sin el menor criterio propio.

Hace un par de días, un antiguo alumno me mandó una carta que había descubierto en Facebook elevada a la categoría de leyenda urbana, circunloquio que hoy se aplica a lo que desde siempre ha sido una trola. Mi alumno y, sin embargo, amigo, iconoclasta donde los haya y podemita converso, estaba encantado de meterme el dedo en el ojo: la élite académica, la casta universitaria, había despreciado, ni más ni menos, al mismísimo Einstein y a su prodigiosa Teoría de la Relatividad. Para mi escarnio, ponía la prueba –una carta escrita con una vetusta máquina de escribir- delante de mis narices. La dejo encabezando este artículo y transcribo su traducción literal.

Membrete de la Universidad de Berna. [calle] Sidlerstrasse. 53012 Berna
6 de junio de 1907
Estimado señor Einstein
Su solicitud para el Doctorado ha sido rechazada y por lo tanto no puede usted optar al puesto de Profesor Asociado.
Aunque usted publicó una interesante teoría en su artículo publicado en los “Anales de Física”, creemos que sus conclusiones sobre la naturaleza de la luz y la conexión fundamental entre espacio y tiempo es bastante radical. Sobre todo, pensamos que sus ideas tienen más de arte que de verdadera Física.
Atentamente. Profesor Doctor Wilhelm Heinrich. Decano de Ciencias.

Indago un poco. Escribo a un botánico amigo de la Universidad de Berna y este, familiarizado con el asunto y sin un atisbo de asombro, me remite al archivero mayor de la Universidad, Niklaus Bütikofer. Tras escribirme diciendo con algún fastidio que el amaño es tan burdo que ni siquiera merece la categoría de falsificación, me remite a una página web que él mismo, probablemente harto de tocapelotas, fisgones, cotillas, diletantes y curiosos como yo, ha colgado en Internet desmontando el engendro epistolar. Los cinco argumentos que ofrece Bütikofer son tan precisos como irrefutables:

  1. En la fecha indicada, la Facultad de Filosofía e Historia y la Facultad de Filosofía y Ciencias Naturales aún no se habían separado. Ergo, no existía Facultad de Ciencias y, por lo mismo, tampoco podía haber decano.
  2. En la Universidad de Berna nunca ha habido un decano – ni siquiera un profesor- llamado Wilhelm Heinrich.
  3. De haber existido esa correspondencia entre la institución universitaria y Einstein, el idioma utilizado hubiera sido el alemán nunca el inglés. Cabe pensar que el falsificador no tenía ni idea de la lengua de Goethe.
  4. El borroso sello que acompaña a la firma de «Dean Heinrich» no tiene ninguna relación con la Universidad de Berna. Parece más bien el escudo de armas de Hungría.
  5. La calle Sidler que figura en la carta como dirección de la Universidad no existía en 1907. En aquel tiempo la calle se llamaba Sternwarts, nombre que no fue cambiado hasta 1931. Por último, el actual sistema de códigos postales tampoco existía en ese momento.

Descartada la forma, resta indagar sobre el fondo. ¿La Universidad de Berna rechazó en algún momento la solicitud de Einstein para ser habilitado como profesor? Sí, pero por razones puramente legales, no por razones académicas o científicas, subraya Niklaus Bütikofer, quien puede afirmarlo porque ha buceado en los archivos universitarios hasta encontrar el expediente de tramitación de la solicitud de marras.

Acta de la sesión de la Facultad de 28 de octubre de 1907. En el punto tercero del orden del día se trata la solicitud de Einstein: «Se ha debatido la solicitud de habilitación del Dr. A. Einstein como profesor asociado de Física Teórica. El profesor Forster recomienda que se cumplan las normas habituales. El profesor Gruner también recomienda también la aceptación, pero sostiene que a la luz de los sobresalientes logros científicos del Sr. Einstein, se le exima de una tesis especial de habilitación. Después de un prolongado debate, se decidió rechazar la solicitud hasta que el señor Einstein presentara una tesis de habilitación». Fuente.

El 17 de junio de 1907, Einstein presentó su solicitud de habilitación como profesor en Física Teórica ante el Director General de Educación del cantón de Berna. La solicitud fue remitida a la Facultad de Filosofía de la Universidad de Berna, cuyo claustro la debatió y la rechazó en la sesión de la Junta de Facultad del 28 de octubre de 1907, por la sencilla razón de que el solicitante no había cumplido el requisito de haber presentado una tesis de habilitación y no porque sus teorías hubiesen sido rechazadas. Todo lo contrario. Ya por entonces, Einstein, que se había doctorado en 1905 en la Universidad de Zurich, gozaba de una enorme reputación entre sus colegas físicos, como demuestra la defensa por escrito de la solicitud que hizo Paul Gruner, Profesor de Física Teórica y Matemáticas (véase el texto en la figura adjunta).

El mismo día en que se celebró la sesión, el decano Gustavo Tobler escribió a Einstein comunicándole que la Facultad sólo podía admitirlo una vez que hubiese presentado la tesis de habilitación. Einstein lo hizo unos meses después y el 27 de febrero de 1908 fue invitado a dictar una conferencia de prueba en la Universidad. Posteriormente, la Facultad, y poco tiempo después la Dirección General de Educación, le otorgaron la venia docendi.

Registro en el libro de actas de la Facultad de Filosofía fechado el 28 de octubre de 1907 con la respuesta del Decano a Albert Einstein. «La Facultad de Filosofía tomó en consideración su asunto con respecto a la habilitación en la sesión de hoy. Como no se ha presentado la tesis de habilitación que se requiere en la Sección Segunda del Reglamento sobre Habilitación, la Facultad no puede aceptar por el momento su solicitud. Tan pronto como la envíe, podremos tramitarla. Con gran estima, el Decano G. Tobler». Fuente.

Demostrada la tozuda realidad de los hechos, Bütikofer, a quien le encaja como anillo al dedo el cervantino adagio «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho», especula sobre el origen de la recién parida leyenda urbana. El amable archivero suizo sospecha que se trata de una broma de un estudiante de Física aburrido que estará encantado de ver como su engendro circula por Internet como protagonista distinguido de esa carrera de necedades en las que algunos han convertido Twitter y Facebook. El falsificador era consciente de lo que estaba haciendo y por si no quedaba claro el fraude, plantó sendos sellos postales con la cara de Einstein en el ángulo superior derecho de la putativa misiva.

La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua, y pese a que el papel lo aguanta todo, la carta está tan burdamente manipulada con Photoshop que no vale ni el papel en el que está escrita.  © Manuel Peinado Lorca, 2017. @mpeinadolorca.

 

La carta que Einstein nunca recibió
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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo! Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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