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Fuente Kaiser Health News

Malas noticias para sus votantes más desfavorecidos. El presidente Donald Trump acaba de presentar su presupuesto de 2018 con un recorte de más de 1 billón de dólares en los próximos 10 años a programas gubernamentales como el de seguros sanitarios (Medicaid), subsidios agrícolas, ayudas para la adquisición de viviendas y otros programas de lucha contra la pobreza.

Aunque hay muchas cifras en ese presupuesto que pueden descargar aquí, la lectura inicial pone de manifiesto que es duro con los más necesitados y con los que luchan por aferrarse a la clase media. Trata el cambio climático como si fuera un engaño. Pone en peligro la salud de los estadounidenses. Por ejemplo, el presupuesto elimina la Beca de Servicio Social, un programa de aproximadamente 2.000 millones para ayudar a las familias de bajos ingresos a criar a niños sanos. Se suprimen los 3.000 millones dedicados al Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos, que permitía el uso de calefacción a los pobres.

Reduce hasta una quinta parte el presupuesto dedicado a atención mental. Las ayudas a las viviendas públicas pierden casi 2.000 millones. Saquea los programas de becas para estudiantes y destina los fondos para pagar la construcción del muro en la frontera. Reduce el apoyo a los aliados en sus esfuerzos para derrotar y prevenir al terrorismo. Los Fondos para el mantenimiento de la paz se reducen a la mitad. La Fundación Nacional de la Ciencia sufre recortes del más del diez por ciento. Y, por supuesto, se elimina el presupuesto de la Corporación para la Radiodifusión Pública, el organismo de la radio y la televisión públicas, equivalente a nuestra RTVE.

Entre los recortes destaca uno de 193.000 millones al Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), mediante el cual se conceden cupones de comida que se aceptan en los supermercados de todo el país. Aproximadamente 44 millones de personas se benefician de estos cupones, especialmente en los estados más pobres del Sudeste. Por ejemplo, cada mes una de cada cinco personas en Luisiana reciben estos cupones, según un informe del Center on Budget and Policy Priorities, que cuantifica los gastos sociales a nivel federal.

Uso de los cupones SNAP estado por estado. Para ver los datos y un mapa interactivo, pulse aquí.

Los recortes a los cupones de alimentos afectarán en gran medida a los estados que votaron por Trump. En Luisiana lo votaron abrumadoramente, como también lo hicieron los electores de Misisipi, Alabama, Virginia Occidental y Georgia, otros estados socialmente deprimidos. De los diez estados en los que más se reparten estos cupones, siete votaron por Trump en la presidenciales del año pasado.

Otros programas de nutrición suplementaria como el de Mujeres, Bebés y Niños (WIC, por sus siglas en inglés) recibirán recortes, según un presupuesto filtrado por la consultora Third Way. El programa recibió 6.350 millones en 2017 y recibirá 5.150 millones en 2018, un recorte de 1.200 millones de dólares.

En Luisiana, el 20% de los residentes utilizó cupones de alimentos en 2016. El 74% de esos usuarios de SNAP eran familias con niños. Se estima que los cupones de comida significaron una inyección de 1.500 millones de dólares en la economía de este estado. En Luisiana los electores otorgaron el 54% de los votos a Donald Trump y un 35% a Hillary Clinton.

Votos por estado en la presidenciales de 2016. Vea el mapa interactivo y los datos desglosados, pinchando aquí.

En Virginia Occidental, los usuarios de los cupones representaron el pasado año el 20% de los residentes. Las compras de SNAP realizadas con estos cupones de comida bombearon inyectaron 500 millones a la economía del estado.  El 68% de la población de Virginia Occidental votó a Trump.

En Misisipi, el 19% utilizó los cupones en 2016. El 22% de los residentes viven por debajo del umbral de pobreza. Algo menos del 60% votó por Trump. En Alabama, los cupones fueron utilizados por el 17% de los residentes. El 71% de ello son familias con niños. Más del 60% del estado votó por Trump en 2016.

En Florida, el 17% de los residentes utilizó los cupones en 2016, los cuales mantuvieron a 513.000 personas fuera de la pobreza entre 2009 y 2012. En Florida, ganó Trump con el 48% de los votos. En Georgia, el 17% de los residentes usó los cupones en 2016. El 51% de los electores votaron a Trump. En Tennessee, otro 17% de los residentes fue usuario de los cupones de alimentos en 2016. Casi el 61% de los votantes optó por Trump en las elecciones presidenciales.

Si el presupuesto presentado por Trump fuera el que se aprobara finalmente, sería una catástrofe para el país. Pero el presupuesto del Presidente no es, afortunadamente, la última palabra en Washington. En última instancia, corresponde al Congreso poner más sensatez, respeto y humanidad en las prioridades federales. ©Manuel Peinado Lorca

Trump contra sus votantes
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Catedrático de Biología Vegetal e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Alcalá ha sido secretario general, secretario del Consejo Social, vicerrector de Investigación y director del Departamento de Biología Vegetal. Es también director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Es especialista en el estudio de la vegetación del oeste de Norteamérica, donde ha llevado a cabo su investigación desde 1989, cuyos resultados han sido publicados en un centenar de artículos científicos. Entre sus libros se cuentan Vegetation of Southeastern Spain, El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha, La vegetación de España, Life Lines, Perfora, chico, perfora, y El fracking ¡vaya timo! Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

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