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Airbnb y las viviendas vacacionales en Madrid

Actualmente son muchos los problemas a los que se enfrenta Airbnb en Madrid y en toda España. Cada día más usuarios quieren conocer sitios nuevos e ir a eventos en modo “low cost”. Y ese apetito por lo económico ha sido lo que ha hecho que surja la economía colaborativa.

La idea de esta economía radica en compartir gastos y recursos. Algo que cada vez ha evolucionado y ha crecido más en el mundo del transporte y de la vivienda. De ahí surge Airbnb.

Airbnb es una marketplace en la que se puede tanto publicar, como reservar viviendas privadas. Por lo que, si alguien tiene alguna vivienda que no usa o una habitación quiere compartir con otra persona, de forma puntual, Airbnb es una buena opción. Sobre todo se utiliza a la hora de viajar, ya que es una opción económica: hablamos de una habitación de 36 euros contra una de 100 euros.

Esta ingeniosa idea nace en San Francisco, ya que es una ciudad que se suele quedar rápidamente sin sitio en los hoteles. De ahí que sus fundadores decidieron alquilar tres camas hinchables en una habitación para obtener un dinero extra, más el desayuno. Es decir, lo conocido como “Air bed and breakfast”. Crearon una solución a una necesidad. Una idea buena, que ha ido creciendo y que cada vez ha ido ofreciendo un mejor servicio. Tal es así que se ha expandido por el mundo y actualmente hay más de 1.500.000 anuncios en 192 países; entre ellos España.

La polémica actual surge cuando Airbnb crece de forma considerable creando negocio. La comunidad ha pasado en un año de unos 8.000 anuncios a más de 13.000, ya que poner en “alquiler” temporal una vivienda sale muy rentable. Y más con los precios que hay hoy en día.

el valor bruto de este negocio es de 18 millones de euros. Y una persona que tiene un 75% de ocupación ingresa más de 20.000 euros.

Esta nueva forma de hacer business ha creado una gran polémica. Muchas viviendas han dejado de lado a sus inquilinos anuales para formar parte de la gran plataforma de Airbnb. La realidad es que la mayoría caseros no han renovado el contrato a sus inquilinos para poder alquilar la vivienda de forma puntual a turistas.

Según un análisis realizado por la consultora Red2Red, para el ayuntamiento de Madrid, Airbnb tiene alrededor de unas 6.348 ofertas de alojamientos, de los cuales el 75,8% son viviendas completas. Esto quiere decir que hay 1,23 alojamientos turísticos por cada 10 hogares. Un dato a tener en cuenta, ya que tiene como consecuencia la subida de precio de los alquileres convencionales.

Concretamente en Madrid, en 2016, el alquiler subió un 19,7% en Tetuán, un 17% en Moncloa, un 15% en Moratalaz y un 16% en el centro. Aun con ello, parece que hay una solución para todos esos inquilinos que han sido “desalojados”; ya que la oferta de apartamentos turísticos no corresponde a la demanda. Y, según algunos expertos, va a llegar un momento en el que el mercado se va a saturar y el filo de Airbnb no va a estar tan claro por la competencia masiva que hay. Se estima que los propietarios volverán a la fórmula del alquiler permanente. La de toda la vida.

 

Airbnb en el punto de mira

En los últimos años cada vez son más las quejas que hacen las empresas turísticas a esta marketplace. Se han presentado bastantes informes sobre los impactos producidos por por alojamientos turísticos en las viviendas de alquiler en España.

Se acusa que estas plataformas ya no ofrecen tanto un negocio particular y ofrecen uno mucho más profesionalizado. Llegando a ser más lucrativo que los arrendamientos tradicionales.

Esto provoca, como hemos visto, un efecto de disminución en el alquiler de las viviendas turísticas y encarece las rentas.

Otro punto de vista es que estas viviendas no cumplen con los derechos del turista: las garantías de seguridad, la calidad de las viviendas, la insonorización, etc. Son puntos que no se pueden evaluar y que, en teoría, son perjudiciales de cara al turista. Características que sí que son evaluadas en los hoteles.

Dicho esto, no cabe ninguna duda de que la polémica sobre Airbnb va a seguir. Sin embargo, parece que de momento poco se está consiguiendo al respecto y que habrá que seguir luchando por lo que cada uno crea que es mejor.

Airbnb y la polémica de las viviendas vacacionales en Madrid
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